Redescubrir Costa Rica en Silvestre

Chef Santiago Fernández hipnotiza el paladar.

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Aún es posible ser sorprendido por la cocina tradicional costarricense. Sí, la misma que nuestras abuelas nos prepararon con tanto cariño y se quedó para siempre en nuestra memoria.

El restaurante Silvestre, en barrio Amón, no solo da en el clavo al reinterpretar los sabores costarricenses de una sopa o un picadillo, sino que además su chef Santiago Fernández hipnotiza el paladar al darles un estilo gourmet al más alto nivel.

“Nos planteamos dos visiones. La primera es tomar los platos típicos tradicionales que tienen gran potencial y llevarlos a lo más alto de la gastronomía. La otra es tomar productos autóctonos y a partir de estos generar nuevas recetas”, explicó el chef.

Además de rescatar una hermosa casa de este histórico barrio josefino, Silvestre le propone al comensal que en su menú encontrará recetas de calidad constante y buenas; a esto se suma la creatividad como valor agregado.

La olla de carne con cubito “maggia” es un buen ejemplo de la filosofía de Fernández y de paso su primera recomendación. La sopa llega a la mesa con un peculiar cubo dorado, que se debe colocar dentro del aromático caldo. Una vez que hace contacto con el líquido este empieza a derretirse y pinta el caldo con un color dorado.

El cubito es una reducción del caldo que solidifican y pintan con oro comestible. Además de ser visualmente atractivo, ofrece un delicioso sabor al elote, el tacaco y otros vegetales sin dejar de lado la costilla de res.

“Tenemos un tamal de cerdo que ha generado bastante impacto. Lo servimos de una forma diferente y puede ser que antes de comerlo alguien tenga la duda de que sea un tamal, ya luego las dudas se despejan. Yo digo que es un tamal re-construido”, detalló Fernández.

Ese tamal goza de igual belleza estética que una obra de arte, pero lo mejor es el sabor. La carne de cerdo tiene un buen punto de cocción y se siente el sabor propio de esta proteína.