BIBLIOTECA NACIONAL: A SUS 130 AÑOS VIVITA Y COLEANDO

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Nota elaborada por Franklin Carvajal

Quienes pensaron que el Internet y el llamado “teléfono inteligente” iban a sepultar a los libros y a las bibliotecas se equivocaron. Y de eso da prueba cabal la Biblioteca Nacional, otra vecina de nuestro Distrito Carmen, que a sus 130 años de edad, parece chiquilla de quince, siempre con sus libros, pero de cara a la modernidad y a los avances tecnológicos.

Con los libros en un brazo y el celular en la mano,  todos los días abre sus puertas para que la visiten quienes tienen sed de saber; pero durante las 24 horas del día, sus servicios en red permanecen a disposición de los costarricenses, hombres y mujeres, y de toda la humanidad.

En su edificio actual, costado norte del Parque Nacional, para los pocos que no lo sepan, y que cumplirá 50 años exactamente cuando estemos celebrando el bicentenario de la independencia, reposa mucho de la historia universal y nacional, en libros, documentos, periódicos, revistas y otras expresiones de la información y la comunicación; pero además, sus salones son permanentes exposiciones de las más diversas expresiones de la cultura; conferencias, debates, pintura, dibujo y muchos etcéteras.

“En verdad que la revolución que se ha dado en el campo de la comunicación y la informática ha significado un nuevo aire para nuestra biblioteca. A los servicios tradicionales les hemos incorporado las más recientes tecnologías de comunicación y podemos afirmar con gozo, que estamos en capacidad de responder a cualquier requerimiento de la población”, subraya con gozo su directora, Laura Rodríguez.

Mientras hablamos con ella, vemos cómo gente, sobre todo jóvenes con pinta de estudiantes, ingresan al edificio, otros abren libros y toman apuntes, en el marco de una exposición sobre las SUFRAGISTAS, (mujeres que pelearon por el derecho al voto que finalmente quedó consignado en la Constitución de 1949).

La biblioteca lleva el nombre del ilustre costarricense Don Miguel Obregón Lizano quien logró “recuperar” un conjunto de libros de la desgraciadamente extinta Universidad de Santo Tomás, que cerró sus puertas en 1885, y así se puso la primera piedra de la actual Biblioteca.

“Primero estuvo en el mercado de abastos, de lo que no hay memoria escrita, nos dice la Directora. Después llegó al edificio donde permaneció por muchos años, diagonal a la esquina norte del Teatro Variedades, (que fue demolido para hacer un parqueo ¡?¡?), y en 1971 inauguramos esta edificación”.

“Por redes y otras formas de comunicación estamos 24 -7, y entre semana en horario normal para quienes tengan interés en visitarnos y disfrutar de lo mucho y bueno que tenemos para la ciudadanía”, nos dijo  Laura Rodríguez.